Salud mental de las personas mayores

20 de julio de 2026
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Datos y cifras

  • En 2030, una de cada seis personas en el mundo tendrá 60 años o más.
  • La soledad y el aislamiento social son importantes factores de riesgo para la salud mental en la vejez.
  • Una de cada seis personas mayores sufre malos tratos, a menudo a manos de quienes la cuidan.
  • Aproximadamente el 15 % de los adultos de 70 años o más tiene algún trastorno mental.
  • Entre las personas de 70 años o más, los trastornos mentales suponen el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad.


Panorama general

La población mundial envejece con rapidez. Si en 2023 había 1100 millones de personas de 60 años o más, las previsiones indican que esta cifra casi se duplicará y alcanzará los 2100 millones en 2050, lo que equivaldrá aproximadamente a una quinta parte de la población mundial. Hacia finales de la década de 2060, el número de personas de 60 años o más llegará a 2500 millones y superará al de menores de 18 años. También se prevé que, entre 2023 y 2060, la población de 80 años o más se multiplique por más de tres y alcance los 545 millones (1).

Las personas mayores contribuyen a la sociedad como miembros de sus familias y comunidades, y muchas de ellas trabajan o realizan labores de voluntariado. Aunque la mayoría goza de buena salud, muchas corren el riesgo de padecer problemas de salud mental, como depresión o trastornos de ansiedad. También pueden presentar problemas de movilidad, dolor crónico, fragilidad, demencia u otros problemas de salud que requieran algún tipo de atención prolongada. Además, la probabilidad de padecer varias afecciones a la vez aumenta con la edad.

Prevalencia

Se calcula que alrededor del 14,75 % de las personas de 70 años o más tiene algún trastorno mental, generalmente ansiedad o depresión (2). Estas afecciones representan el 6,8 % del total de años vividos con discapacidad en ese grupo de edad (3). Asimismo, cerca de una sexta parte de las personas que mueren por suicidio (el 16,6 %) tiene 70 años o más (3).

Los problemas de salud mental de las personas mayores suelen pasar inadvertidos o no tratarse adecuadamente. Además, la estigmatización asociada puede disuadirlas de pedir ayuda.

Factores de riesgo

En la vejez, la salud mental depende tanto del entorno físico y social como de los efectos acumulados de las experiencias vividas y de las dificultades propias del envejecimiento, como el duelo, la disminución de los ingresos, la pérdida de metas o de una ocupación que dé sentido a la vida tras la jubilación y el deterioro de las capacidades físicas y mentales y de la capacidad para desenvolverse. Pese a sus numerosas contribuciones a la sociedad, muchas personas mayores son discriminadas debido a su edad, lo que puede perjudicar gravemente su salud mental.

El aislamiento social y la soledad afectan a cerca de una cuarta parte de las personas mayores y constituyen importantes factores de riesgo para la salud mental en la vejez (4). Una de cada seis mayores sufre malos tratos físicos, verbales, psicológicos, sexuales o económicos, o desatención, a menudo a manos de quienes la cuidan (5). Este maltrato tiene graves consecuencias y puede provocar depresión y ansiedad.

Muchas personas mayores se encargan también de cuidar a su cónyuge cuando este padece una enfermedad crónica, como la demencia. Esta responsabilidad puede resultar abrumadora y perjudicar su propia salud mental.

Por otro lado, el riesgo de sufrir depresión o ansiedad es mayor entre algunas personas mayores debido a sus difíciles condiciones de vida, su mala salud física o la falta de acceso a servicios y apoyo de calidad. Algunas de estas personas viven en lugares afectados por emergencias humanitarias o padecen enfermedades crónicas, como cardiopatías, cáncer o accidentes cerebrovasculares; afecciones neurológicas, como la demencia, o problemas relacionados con el consumo de sustancias.

Promoción y prevención

Las medidas de promoción y prevención de la salud mental dirigidas a las personas mayores tienen por objeto favorecer que envejezcan de forma saludable. Para ello es preciso crear entornos físicos y sociales que contribuyan al bienestar y permitan seguir realizando las actividades que consideran importantes, pese a la pérdida progresiva de facultades.

Estas son las principales estrategias:

  • reducir la inseguridad económica y las desigualdades de ingresos;
  • ofrecer viviendas, edificios públicos y medios de transporte seguros y accesibles;
  • prestar apoyo social a las personas mayores y a quienes las cuidan;
  • favorecer los hábitos saludables, en particular seguir una alimentación equilibrada, mantenerse físicamente activo, no consumir tabaco y reducir el consumo de bebidas alcohólicas; e
  • implantar programas de atención social y de salud destinados a grupos vulnerables, como las personas que viven solas o en zonas remotas y las que padecen alguna enfermedad crónica.

Las relaciones sociales son esenciales para reducir factores de riesgo como el aislamiento social y la soledad. Cuando se participa satisfactoriamente en actividades sociales, la salud mental, la satisfacción con la vida y la calidad de vida pueden mejorar considerablemente y se contribuye a aliviar los síntomas depresivos. Algunas intervenciones en este sentido son las iniciativas de acompañamiento, los grupos comunitarios y de apoyo, la enseñanza de habilidades sociales, los grupos dedicados a actividades artísticas, los servicios recreativos y educativos y los programas de voluntariado (4).

También es fundamental proteger a las personas mayores frente al edadismo y el maltrato. Las principales intervenciones en este ámbito son la adopción de políticas y leyes contra la discriminación, las actividades educativas y las iniciativas intergeneracionales. Asimismo, existen diversas medidas de apoyo a los cuidadores, como los servicios de relevo, el asesoramiento, la formación, la ayuda económica y las intervenciones psicológicas. Estas medidas pueden ayudarlos a mantener una relación saludable con las personas mayores a su cargo y reducir el riesgo de maltrato.

Tratamiento y atención

Es fundamental detectar y tratar con prontitud los problemas de salud mental, así como las afecciones neurológicas y los trastornos relacionados con el consumo de sustancias que puedan presentarse en estas edades. Para ello deben aplicarse pautas de atención integrada y comunitaria que tengan en cuenta tanto las necesidades de atención prolongada y la pérdida de facultades como la formación y el apoyo para quienes prestan esos cuidados. Por lo general, se recomienda combinar las intervenciones de salud mental con otras medidas de apoyo para atender las necesidades de salud, de cuidado personal y sociales.

La demencia constituye un motivo frecuente de preocupación, ya que puede afectar a la salud mental y provocar, por ejemplo, síntomas psicóticos o depresivos. Por esta razón, las personas que la padecen deben tener acceso a una atención de salud mental de calidad.

Prevenir es fundamental para actuar ante el maltrato. Se han ensayado diversas intervenciones prometedoras, como la obligación de notificar determinadas situaciones, los grupos de autoayuda, las líneas telefónicas de asistencia, los refugios de emergencia, los programas de intervención psicológica dirigidos a quienes ejercen el maltrato, la formación del personal de salud y otras medidas de apoyo a los cuidadores.

Respuesta de la OMS

La OMS trabaja con sus asociados para ayudar a los gobiernos a atender las necesidades de las personas mayores en materia de salud mental.

Por ejemplo, la Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030) es una iniciativa mundial de colaboración dirigida por la OMS cuyo propósito es mejorar la vida de las personas mayores, sus familias y las comunidades en las que viven.

Otro instrumento es el Plan de Acción Integral sobre Salud Mental 2013-2030 respaldado por los Estados Miembros de la OMS, que promueve la mejora de la salud mental y de la atención correspondiente en todos los grupos de población, incluidas las personas mayores.

Asimismo, el Programa de Acción para Superar las Brechas en Salud Mental (mhGAP) de la OMS ofrece protocolos clínicos basados en datos científicos para evaluar y tratar diversas afecciones mentales, neurológicas y relacionadas con el consumo de sustancias que se consideran prioritarias en entornos no especializados, entre ellas la depresión y la demencia, además de hacer un seguimiento de los pacientes. Su guía de intervención 2.0 también contiene recomendaciones clínicas para atender a las personas mayores.

Durante la pandemia de COVID-19, la OMS y sus asociados del Comité Permanente entre Organismos elaboraron el conjunto de materiales Adaptarse a los tiempos, formado por carteles ilustrados destinados a ayudar a las personas mayores a conservar una buena salud mental.

Entre las demás actividades de la OMS en este ámbito se encuentran la elaboración de intervenciones psicológicas que pueden aplicarse a gran escala para tratar la depresión y la ansiedad, la realización de estudios y la formulación de orientaciones sobre medidas para reducir el aislamiento social y la soledad y la búsqueda de soluciones costoeficaces para prevenir el maltrato.

 

Referencias

(1) World Population Prospects 2024. New York: United Nations Department of Economic and Social Affairs, Population Division; 2024 (https://population.un.org/wpp/downloads)

(2) 2021 Global Burden of Disease (GBD) [base de datos en línea]. Seattle: Institute for Health Metrics and Evaluation; 2024 (https://vizhub.healthdata.org/gbd-results/) consultado el 13 de agosto de 2025.

(3) YLD estimates, 2000–2021. In: Global Health Estimates [online database]. Geneva: World Health Organization; 2026 (https://www.who.int/data/gho/data/themes/mortality-and-global-health-estimates/global-health-estimates-leading-causes-of-dalys), consultado el 25 de junio de 2026.

(4) From loneliness to social connection: charting a path to healthier societies. Report of the WHO Commission on Social Connection. Geneva: World Health Organization; 2025. https://iris.who.int/handle/10665/381746.

(5) Yon YY, Mikton CR, Gassoumis ZD, Wilber KH. Elder abuse prevalence in community settings: a systematic review and meta-analysis. Lancet Glob Health. 2017;5(2):e147–e156. doi:10.1016/S2214-109X(17)30006-2.